Minero por un día

12 Noviembre. 7.30 am. Bogotá.
Minero por un día.

Nos despertamos con las pilas renovadas, hoy va a ser un día interesante. Amanece un día muy soleado y nos dirigimos a comer los ricos huevos, jugo natural, tinto y papaya (toda la fruta aquí es súper gustosa).

Hoy es Domingo, y como todos los Domingos y Festivos, en Bogotá (y en otras ciudades grandes) celebran La Ciclovia. Ésta consiste en cortar la circulación de la mayor parte de las calles de la cuidad para los autos y la gente puede circular por ellas en bicicleta, corriendo o simplemente andando sin problema. Además, hay diferentes puntos a lo largo del recorrido donde regalan sueros hidratantes y otros suplementos. Nos parece una idea súper interesante para fomentar por un lado, la vida saludable y el deporte y, por otro lado, para descongestionar la ciudad de el tráfico y la contaminación.

La primera parada de hoy es en El Mercado de las Pulgas de Usaquén. Es un mercado tradicional que hacen todos los domingos y festivos el cual está lleno de artesanos. Mireia y yo, tras ver cientos de modelos distintos, decidimos y nos regalamos unos bolsos handmade de una tribu indígena de Guajira.





Tras visitar el mercado, Fernando, el taxista no-oficial que nos trajo del aeropuerto, nos espera a las 11 am enfrente de La Iglesia de Usaquén para ir a La Catedral de Sal, en Zipaquirá, al norte de Bogotá.
El tráfico para salir de Bogotá es intenso los fines de semana y festivos y por ello es algo normal ver vendedores de toda clase entre los carros. La forma de conducir acá es cuestionable pero hay que admitir que las “autopistas” que tienen no les hace justicia - están llenas de socavones y en muchas ocasiones no hay líneas divisorias de carriles.

Fernando nos estaciona para que almorcemos en la Plaza de la Independencia de Zipaquirá, honor a Simón Bolívar (todas las ciudades tienen una). Comemos en Casa del Chorro, restaurante recomendado en Trip Advisor y en la Guia Michelin y damos fe de que la comida lo merece.

Subimos a la parte alta de la cuidad para visitar la famosa Catedral de Sal.  Esta Catedral subterránea excavada en sal es una de las tres que existen en el mundo, las otras dos están en Polonia.
Nos sumergimos en la cueva y la primera impresión es bastante chocante. Estamos en medio de una cueva enorme donde absolutamente todas las paredes y techos de ésta son sal, a unos 180 metros bajo tierra.

Ahora va la historia - Esta Catedral fue construida entre 1991 y 1995 (sí, es más joven que yo) donde se extrajeron unas 250.000 tonteladas de sal para modelar este gran santuario subterráneo, una de las máximas proezas arquitectónicas de Colombia. Realmente es la sustituta de una anterior del 1954 al 1992 que se tuvo que cerrar por temas de seguridad.
A lo largo del recorrido vas pasando por 14 pequeñas capillas que representan el Via Crucis y en cada una de ellas hay una gran cruz esculpida en sal. Al final del recorrido llegas a la Capilla central donde hay una gigantesca cruz esculpida (la más grande del mundo en una iglesia subterránea).







Con la entrada escogemos la opción adicional de “la ruta del minero” la cual nos permite ponernos en la en la piel de esos mineros que tantas horas pasaban extrayendo sal. 
El recorrido es divertido, pasmos por pasadizos estrechos totalmente a oscuras hasta llegar a una zona dedicada donde, con ayuda de picos, nos permiten la experiencia de picar las paredes de sal y extraer la misma - nos brindan la oportunidad de sentirnos cada uno minero por un día.





Tras finalizar la visita, alrededor de dos horas, Fernando nos está esperando a la salida para llevarnos al centro de la cuidad, para conocerla, sacar algunas fotografías y tomar un tinto en una de las terrazas de la plaza central. 





Regresamos a Bogotá y descansamos un rato antes de salir a cenar.
El hotel donde nos alojamos está situado cerca del conocido Parque de la 93, el cual empieza a estar decorado con  bonitos abalorios de Navidad. La zona es segura, así que paseamos sin problema.

Decidimos cenar en el recomendado Salto del Ángel, un restaurante íntimo y bastante cosmopolita, aunque por la zona que nos encontramos no es de extrañar dar con sitios así.
Dejamos los platos limpios y, con el último sorbo de la copa de vino y el “Es por ti” de Juanes sonando de fondo, nos despedimos del restaurante y regresamos al hotel, mañana toca madrugar.



#petxistrip

Comentarios

  1. Interesantisimo el capitulo de hoy, me ha impresionado esa mina de sal, su cruz subterranea........que bonito todo, felicidades un fuerte abrazo.

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