Ritmo alegre
22 Agosto. 6.30 am. Sigiriya.
Ritmo alegre.
Suena el despertador, es completamente de día. Hoy toca madrugar, hemos quedado a las 7 am con Sure para ir a Pidurangala, un pequeño trekking el cual ofrece unas vistas de Sigiriya únicas. Dicen que es una de las imágenes más espectaculares de Sri Lanka.
Para empezar la ascensión, primero hay que pasar por Pidurangala Sigiri Rajamaha Viharaya, un pequeño templo blanco donde es necesario cubrirse y quitarse los zapatos. Nosotros no llevamos nada para taparnos, pero en épocas de poca afluencia (que es el caso) no hay problema porque te dejan ropa para cubrirte.
El camino empieza con bastantes escaleras empinadas, es una subida bastante vertical, y a mitad de camino se pasa por un Buda reclinado de 12,5m (el de ayer era de unos 16m), el cual está enclavado en una pared rocosa. Nos habían dicho que el trekking duraba alrededor de 30 minutos, pero la realidad es que llevamos un ritmo alegre y en 12 minutos ya habíamos llegado a la cima.
Cuando llegamos arriba únicamente hay una pareja de españoles, la (no)suerte de la situación por la que está pasando el país nos está permitiendo visitar todo con apenas turistas, los pocos que hay son españoles (estamos en todas partes) o locales (sobretodo el fin de semana).
En la cima corre un aire que se agradece, además al ir pronto no hace apenas calor, si se sube una hora más tarde nos estaríamos achicharrando.
Disfrutamos de las vistas y nos tomamos unas cuántas fotos con el Lion Rock de fondo y empezamos el descenso.
El camino es agradable y también lo hacemos bastante rápido. En total hemos tardado 23 minutos subiendo y bajando. Sure está contento (y agotado) porque sin duda dice que es su récord de velocidad de todas las decenas de veces que ha subido.
Volvemos al hotel, desayunamos (nos hacen un zumo de piña natural buenísimo), nos duchamos y a las 11 am nos espera Sure para llevarnos a nuestro próximo destino, Kandy.
Antes de empezar la ruta, paramos en la casa de la seda donde aprovechamos para cambiar dinero (euros por rupias srilankesas) y nos hacen una explicación de cómo hacen la seda y artículos con ella, todo hecha a mano. Nos visten de con ropas de seda con el traje tradicional del subcontinente indio, el Sari.
Por el camino paramos a ver el Golden Temple y las Dambulla Caves Temple, que es un templo construido en unas cuevas las cuales contienen infinidad de budas y pinturas en las paredes. Para llegar hasta ahí hay que subir unas cuantas escaleras bastante empinadas.
Un vez visitado, volvemos y seguimos el viaje hacia Kandy.
Seguimos el camino hacia Kandy y hacemos una parada en un “Spice Garden”, hay varios por las zonas donde se está a esta misma altitud. Los “Spice Garden” son como pequeños jardines botánicos donde cultivan todo tipos de especies. Entramos y nos hace la visita el dueño, el cual habla 19 idiomas! Y sí, nos hace la visita en medio catalán / medio español, nada mal su valía, es de admirar.
Durante el recorrido vemos plantaciones de todo tipo de especies que la verdad que nunca había visto y es curioso de ver; pimienta negra, chili, canela, nuez moscada, vainilla, comino, clavo, y un largo etcétera de diferente especies. Pasamos un rato entretenidos y nos llevamos para casa pimienta y chili.
Seguimos el camino y llegamos a Kandy, este sitio ya me recuerda más a típica ciudad asiática, pero como dato curioso con Bernat coincidimos de que las todo en general está siempre bastante limpio, es difícil encontrar basura por el suelo o similar, lo tienen muy cuidado.
Nos instalamos en el Mount Palace, el hotel que hemos cogido en Kandy, está un poco alejado del centro (unos 10-15 mins andando) y un poco elevado ofreciendo unas vistas increíbles de la ciudad y el entorno verdoso.
Decidimos relajarnos e ir a tomar algo andando hacia la ciudad, pero junto en el momento de salir se pone a diluviar, literal (todavía no nos habíamos encontrado lluvia así que podemos estar contentos), pedimos al hotel que nos dejen un paraguas y nos ponemos a andar. Llegamos al centro de la ciudad, paseamos por al lado del rio y buscamos algún sitio donde poder tomar algo y aprovechar para cenar.
Las lluvias aquí son intensas pero intermitentes, así que el gran diluvio no nos ha durado más de 10 minutos.
Encontramos el Royal Bar & Hotel que hemos visto recomendado y nos sentamos pedir dos Lion Lagers (nos gustó). Justo mientas tomamos algo es el corte de luz - como medias que está adoptando el gobierno para ahorrar en el país, hace cortes de luz de alrededor una hora y veinte cada día, normalmente de 6 pm a 7.20 pm aproximadamente.
Pero los cortes de luz no suelen ser grandes problemas, los sitios están “preparados” y suelen tener luces a batería para cubrir ese rato.
Pasamos un rato charlando y bebiendo la Lion y miramos la carta para pedir algo de cena, no estamos especialmente hambrientos pero comer algo nos vendrá bien, así que pedimos un pastel de gambas y un curry con verduras (como no!).
Terminamos de cenar, nos despedimos y volvemos hacia el hotel, por suerte no llueve y el camino se hace agradable porque ha refrescado, si hubiera llovido habíamos planeado volver en tuk-tuk.
Llegamos al hotel y a descansar, mañana más!
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